“No podemos tirarlo todo solo porque la fecha se ha pasado”

Chantal Camps de Gispert, manager del supermercado de oportunidades online goodafter.com

¿Tira a la basura las patatas fritas porque han sobrepasado un día de la “fecha de consumo preferente” impresa en el paquete y “están caducadas” o se las come igual porque sabe qué significa el término? Si la última respuesta también es sí, podría ser un potencial cliente del supermercado de oportunidades online goodafter.com que, desde junio pasado, vende a España y Portugal más de 500 referencias internacionales de productos no perecederos cerca o fuera de su fecha de consumo preferente y stocks residuales con un 70% de descuento. En seis meses, señala Chantal Camps, una de las fundadoras, han evitado el desperdicio de más de 20 toneladas de alimentos.

Chantal Camps de Gispert, manager de GoodAfert

Chantal Camps de Gispert, manager de GoodAfert

¿Cómo surge la iniciativa?
Hace año y medio que pusimos en marcha esta idea. Los cuatro socios que formamos Goodafter vimos que en el norte de Europa y en Estados Unidos había supermercados similares y decidimos investigar si legalmente era posible replicar el modelo en la Península Ibérica. No hubo ninguna barrera y nos pusimos a trabajar desde nuestra sede física en Porto.
En Portugal estamos online desde junio pasado y desde principios de noviembre, en España porque decidimos salir al mercado en dos fases.

¿En qué se basa su modelo de negocio?
Goodafter es un supermercado online basado en la venta de productos que se encuentran cerca de la fecha de consumo preferente o incluso la han sobrepasado. Aparte de estos productos con un plazo asociado y a los que afectan las cuestiones legales, también vendemos líneas obsoletas o productos discontinuados.
Nunca vamos a vender los mismos productos porque nos alimentamos de las ineficiencias de stock: de todo aquello que las marcas ya no quieren que esté o no logran que esté en los lineales habituales.

Han encontrado un nicho de mercado…
La esencia de nuestro negocio está en que existen dos plazos de consumo. Por una parte, el que tiene la designación “consumir hasta”, como son los frescos o todo aquello que necesita frío, y que nosotros no vendemos porque sobrepasada esa fecha se pone en peligro la seguridad del consumidor. Por otra parte, existe el universo de productos a temperatura ambiente con la designación “consumir preferentemente antes de”. Legalmente, este último es el “plazo de durabilidad mínimo” mientras que el otro es el “plazo de durabilidad máximo”.

¿Cómo es su cliente tipo?
Es una persona que compra online a menudo, muy sensible al precio y que busca oportunidades porque nosotros somos un supermercado de oportunidades. También tiene una conciencia verde y está preocupado por el desperdicio de alimentos.

Goodafter es un nuevo canal de venta para los productos que no se podían colocar en ningún sitio

¿Cómo fue el primer contacto con sus proveedores?
Cuando surgió Goodafter empezamos una relación de noviazgo duradera con los proveedores porque, al igual que con nuestros clientes, con ellos también tenemos que crear una relación de confianza. Este es un negocio nuevo y todo lo nuevo suscita miedos, recelos,… De hecho, nos presentamos como un nuevo canal de venta para todos aquellos productos que antes no se podían colocar en ningún sitio.
Tenemos muy claro que queremos trabajar con marcas conocidas. Goodafter por el momento no lo es y en algún sitio tenemos que buscar la credibilidad y la reputación para generar esa confianza.

¿Qué hacer para “cuidar” a las marcas?
En cada producto de la web siempre especificamos porqué es barato: ya sea por aproximación del plazo de consumo preferente, porque el envase es obsoleto o por ser línea discontinuada. Queremos ser lo más transparentes posible para salvaguardar al cliente y a las marcas, y porque legalmente tenemos que hacerlo. Esto es muy importante y es el principal miedo que tienen las marcas, que su imagen se vea afectada. La fecha incluso se incluye en la factura.

¿Ya los llaman los proveedores?
La fase de noviazgo continúa (risas), pero gracias a la comunicación social ya nos han llamado algunas empresas con los que hemos hecho negocio. Ahora mismo, tenemos más de cien proveedores, sobre todo concentrados en la Península, en Portugal y España. También en otros puntos de Europa, pero básicamente están cerca nuestra.

Queremos ser lo más transparentes posible para salvaguardar al cliente y a las marcas, además de estar obligados por ley

Un 70% de descuento es un reclamo muy atractivo…
En estos momentos tenemos más de 500 referencias internacionales en las categorías Alimentación, Bebidas, Salud y Bienestar, Belleza e Higiene, Casa, Jardín y Auto, Animales y Cocina del Mundo y queremos triplicar esta cifra a corto plazo. Trabajamos mucho con este objetivo porque queremos que el consumidor tenga una cesta de la compra lo más variada posible. A pesar de no prometer siempre los mismos productos, sí queremos que se pueda hacer casi toda la compra con nosotros.

¿Cuántos clientes han conseguido en este medio año?
Tenemos 15.000 suscriptores a la newsletter. Es un público claramente interesado en nuestro concepto de tienda.
De momento, no tenemos capacidad para segmentar a los clientes de Portugal y de España, pero la proporción es 80/20, respectivamente, y hay muchos repetidores.

¿Cuántos productos han vendido?
Hemos establecido un acuerdo con Lipor, la entidad que gestiona los residuos de la zona de Grande Porto, para contabilizar las toneladas que le ahorramos al planeta. Llevamos vendidas unas 20 toneladas de todo tipo de alimentos, siendo los más solicitados el atún, la salsa de tomate y un gel de baño que antes no tuvo éxito en el mercado.

¿Han creado empleo?
Somos un equipo pequeñito, los cuatro socios y dos personas más. Esperamos crecer, pero de momento es lo que tenemos y ¡nos gobernamos muy bien! (risas)

¿Qué hacen con los productos con fecha de consumo preferente que no pueden vender ni ustedes? ¿Disponen de algún sistema de reciclaje?
Solo manejamos stocks prudentes y no compramos lotes muy grandes porque somos muy comedidos. Con lo cual, de momento, no se ha dado el caso de dar un nuevo destino a ningún producto. Intentamos ser una ayuda para nuestros proveedores y matar lotes, que en el fondo es solucionar los problemas que tienen.

Se podría decir que Goodafter es también un ejemplo de economía circular, una forma de poner freno al desperdicio de alimentos.
La economía circular está en el germen de nuestro negocio. Nos presentamos para posibilitar el ahorro en la compra, para luchar contra el desperdicio de alimentos y no alimentos, porque hay muchos desperdicios que no lo son, y también para “educar” al consumidor en los plazos de consumo. No se puede meter en el mismo saco un fresco que un seco. Si legalmente se han clasificado de forma diferente es porque su naturaleza también lo es y no podemos tirarlo todo a la basura solo porque la fecha se ha pasado. Como dice el nombre, el consumo es preferente, no obligatorio. La fecha del fabricante significa que hasta ese día garantiza unas cualidades óptimas. A partir de ahí, la pérdida de calidad no es automática y, ni tiene que darse el caso. La gran diferencia entre los dos plazos es que en uno se pone en peligro la salud del consumidor y en el otro no. Simplemente hablamos de una textura diferente o de un color diferente.

Pero por parte del consumidor creo que todavía existe un gran desconocimiento entre el “consumo preferente hasta” o lo que caduca…
No todo caduca, la expresión caducar es para cuando algo muere. Un producto es perecedero o no y nosotros solo vendemos productos no perecederos. Es cierto que hay un desconocimiento muy grande, pero para eso hemos nacido nosotros, para dar a conocer que estamos hablando de dos términos diferentes.