“Quien deje de innovar un solo día, al siguiente se habrá quedado rezagado”

Francisco Hevia Obras, director de Responsabilidad Corporativa y Comunicación de Calidad Pascual
La responsabilidad social se afianza como una de las claves del modelo económico del futuro. Así lo asegura Francisco Hevia Obras, director de Responsabilidad Corporativa y Comunicación de Calidad Pascual, una de las principales empresas agroalimentarias de España. “Cualquier compañía, con independencia de su tamaño, que quiera crecer, ganar competitividad y consolidarse como líder de su sector tiene la oportunidad de diferenciarse gracias a una estrategia clara de responsabilidad corporativa”, asegura. Hablamos con él del “círculo virtuoso” que intentan construir con sus grupos de interés, la innovación y de la protección del medio ambiente como valor vinculado al ADN de la empresa y de economía colaborativa.

Francismo Hevia, DIRSE de Calidad Pascual

Francismo Hevia, DIRSE de Calidad Pascual. /RS

¿En qué se basa la creación de “valor compartido”? ¿Cómo llega Calidad Pascual a implementar esta filosofía de trabajo para ser “referentes sociales”, como explicaron en la presentación de su Informe de Creación de Valor Compartido 2014?
Tal y como refleja nuestra misión y visión, la creación de valor compartido, concebida como una forma de entender la empresa, integra las expectativas y necesidades de nuestros grupos de interés. Desde los proveedores hasta los consumidores, pasando por los empleados, clientes, accionistas y, por supuesto, la sociedad en su conjunto. La cooperación con nuestros grupos de interés es vital para construir un futuro común. Tras realizar en 2014 un primer análisis, desarrollamos el Plan Director de Creación de Valor Compartido 2020 que nace de la necesidad prioritaria de armonizar nuestros objetivos de negocio con las expectativas de nuestros grupos de interés. Tratamos de organizar, coordinar y optimizar nuestros impactos económicos, laborales, ambientales y sociales definiendo las líneas de actuación durante los próximos años. Todo ello respetando una forma muy clara de trabajar: a través de una gestión ética, responsable y excelente.

Repasando la historia de Calidad Pascual, la innovación es una constante. ¿Es ahora la “innovación disruptiva” una forma de mantener la excelencia permanente? ¿Se puede ver como una forma de competir contra ustedes mismos y mantenerse como empresa puntera?
La innovación resulta crucial en cualquier ámbito de negocio y, doblemente, en el agroalimentario. Lo ha sido siempre en un sentido más tradicional o sostenible, ligado a la estructura del fabricante y a la sostenibilidad de la cadena. Ahora además, hay que complementarlo con otro tipo de innovación, la disruptiva, en la que debemos ser capaces de transformarnos continuamente y adaptarnos a lo que buscan y necesitan los consumidores. Desde que se comercializó la primera leche uperisada en brik, la historia de Calidad Pascual ha sido una continua apuesta por la innovación y la calidad. Ahora, hemos dado un paso más allá en materia de innovación, descubriendo y apoyando aquellas ideas que representen avances novedosos. Así ha nacido, por ejemplo, la iniciativa Pascual Startup con la que pretendemos apoyar la innovación en el sector agroalimentario.
La innovación del futuro debe tener carácter colaborativo. El consumidor, y no la empresa, es quien decide lo que se vende. Eso nos obliga a entenderle bien, a dialogar con él y a compartir sus gustos y necesidades. Por eso, debemos tener la capacidad de innovar continuamente. En otras palabras, en alimentación quien deje de innovar un solo día, al siguiente se habrá quedado irremediablemente rezagado.

 La innovación del futuro debe tener carácter colaborativo. El consumidor, y no la empresa, es quien decide lo que se vende y eso nos obliga a dialogar con él

Compromiso diario con la innovación, la calidad y la eficiencia, ¿cómo se traslada este modus operandi a sus grupos de interés?
Intentamos trasladar a nuestro entorno las propias exigencias que nos marcamos como empresa, con el objetivo de que este enfoque ayude a construir un círculo virtuoso. Crear valor compartido significa, por ejemplo, involucrar a nuestros ganaderos para que nos ofrezcan la mejor materia prima; compartir con nuestros clientes sus preocupaciones para brindarles no solo productos, sino soluciones; difundir entre nuestros consumidores los valores de vida sana en los que creemos o trabajar día a día con nuestros empleados para que reconozcan a la empresa como un lugar excelente para trabajar. Nuestro deseo es ser capaces de aportar valor a cada grupo de interés para generarles confianza en Pascual.

 ¿Es posible mantener una relación equilibrada con los grupos de interés? Desde fuera, se percibe como algo complicado cumplir las expectativas de Calidad Pascual como empresa, de 470 granjas, 3.716 proveedores, 2.166 empleados y 373 distribuidores.
Efectivamente, no es fácil. De ahí la necesidad de establecer una sistemática que nos permita priorizar las acciones y focalizar los esfuerzos, como es el Plan Director de Creación de Valor Compartido. Para nosotros es fundamental tener a colaboradores que trabajen a gusto con la compañía, por eso evaluamos con periodicidad el grado de satisfacción de los grupos de interés con nuestro trabajo y productos. Estamos también abiertos a sus demandas y reclamaciones a través de canales tradicionales, como la línea 900, y modernos, como las redes sociales, pero también evaluamos el desempeño de nuestros proveedores, el clima laboral entre nuestros empleados, las opiniones de nuestros consumidores, etc. Solo así conseguiremos la mayor calidad en los eslabones de nuestra cadena de valor.

De estos integrantes de los grupos de interés, ¿qué porcentaje se encuentra en Galicia?
Galicia ha constituido históricamente para Pascual un área de referencia dentro de su actividad. Desde finales de los años 70, tenemos centros de recogida de leche en Allariz, Lourenzá, Lalín, Arzúa, Santa Comba y Lugo. La leche de origen gallego sigue siendo un elemento fundamental de nuestro aprovisionamiento.
En los años 80 se crearon las delegaciones comerciales de Vigo y A Coruña, que hoy siguen ofreciendo nuestros productos y servicios a miles de clientes gallegos.
En Calidad Pascual tenemos, además, una relación histórica con la sociedad gallega ya que, por ejemplo, hemos patrocinado eventos emblemáticos como el Año Santo Xacobeo.
La economía colaborativa no es una moda. El nuevo modelo económico pasa por atraer y premiar a los mejores talentos, que colaboren entre sí, además de darles libertad para tomar sus propias decisiones y errar.

Hoy en día no tiene sentido innovar de manera aislada. Hay que establecer vínculos y sinergias que nos ayuden a innovar, a ser pioneros y a encontrar nuevas formas de crecer

Calidad Pascual nació en 1969 como una pequeña cooperativa familiar. Con estos precedentes, ¿el camino hacia la economía colaborativa ya viene marcado desde su nacimiento?
Desde siempre hemos intentado colaborar con nuestros grupos de interés. Quizás antes no existía el actual concepto de economía colaborativa, pero Tomás Pascual tenía claro que para ofrecer la mejor leche, por ejemplo, había que formar a los mejores ganaderos. O que para construir una empresa sólida había que rodearse de talento, o que para ser eficientes en la fábrica de Aranda debía de observarse con especial atención el cuidado del entorno. Hoy en día no tiene sentido innovar de manera aislada. Creemos firmemente que hay que establecer vínculos y sinergias con empresas, instituciones y personas que nos ayuden a innovar, a ser pioneros y a encontrar nuevas formas de crecer.
La economía colaborativa no es una moda. El pasado invierno, en el aniversario del Instituto Tomás Pascual Sanz, Darío Gil, vicepresidente de Ciencia y Tecnología de IBM Research, explicó las claves de la innovación en los próximos años. El nuevo modelo pasará por implantar una cultura de colaboración en las compañías que permita atraer y premiar a los mejores talentos y que éstos colaboren entre sí, además de darles libertad para tomar sus propias decisiones, arriesgarse y volver a intentarlo si fallan.

En foros especializados, suena mucho el término Responsabilidad Social Competitiva. ¿Es la evolución natural de la Responsabilidad Social Empresarial? Quizás es un término que suena menos utópico y más real.
En Calidad Pascual apostamos por la competencia leal y el comportamiento ético, responsable y transparente con nuestros competidores. Desde hace años pertenecemos, y en muchos casos lideramos, a las principales asociaciones sectoriales y empresariales relacionadas con nuestra actividad. En FeNIL, Aneabe, FIAB, etc. hemos defendido históricamente posiciones constructivas sobre los aspectos básicos para mejorar la competitividad de cada uno de los sectores. Lo que es bueno para el sector lácteo o el de agua embotellada en su conjunto, por ejemplo, es bueno para nosotros.  Este enfoque social está recogido en nuestro Plan Director de Creación de Valor Compartido.
Por otra parte, nuestros empleados también deben considerar en sus comportamientos el Código de Conducta Empresarial de la corporación, que dedica un apartado a las relaciones con los competidores, siempre desde la óptica de la responsabilidad, el respeto y la observación de los principios del derecho de la libre competencia.
Quizás antes no existía el actual concepto de economía colaborativa, pero Tomás Pascual tenía claro que para ofrecer la mejor leche, por ejemplo, había que formar a los mejores ganaderos.

La protección del medio ambiente también ha jugado un papel muy importante en su historia. Entre sus hitos destacan que cuentan con plantas de cogeneración desde los 90 o que compraron el primer camión eléctrico para reparto y que ahora tienen la mayor flota de vehículos con certificación ecológica de Europa y que el 100% de la energía que consumen es renovable. ¿Cómo es la hoja de ruta para construir una “compañía sustentable”?
Nuestro Plan de Gestión del Impacto Medioambiental, encuadrado en el Plan Director de Creación de Valor Compartido, es uno de los pilares básicos sobre el que sustentamos nuestra actividad. Buscamos crear valor compartido con nuestros grupos de interés y una de las mejores formas de hacerlo es siendo responsables con nuestro entorno, a lo largo de nuestra cadena de valor, desde la recogida de materias primas hasta la entrega al cliente final.
El Plan de Gestión del Impacto Medioambiental de Calidad Pascual pretende mejorar los impactos que la actividad de la compañía genera en el entorno, cubriendo todas las etapas de la cadena de valor. El plan gira en torno a estos ejes: aprovisionamiento sostenible, producción eficiente, ecodiseño en los envases, movilidad sostenible, huella ambiental e implicación y visibilidad.

Intentamos trasladar a nuestro entorno las propias exigencias que nos marcamos como empresa, con el objetivo de que este enfoque ayude a construir un círculo virtuoso

¿Cuáles han sido los principales logros en 2015?
La reducción del consumo de agua (21,98%), energía eléctrica (21,29%) y energía primaria (16,36%). Además, en este periodo Calidad Pascual ha reducido en un 2% la huella de carbono corporativa, pese a haber aumentado la producción en un 4%. En 2015 también se han llevado a cabo acciones de prevención del desperdicio alimentario, a través del Manual de Buenas Prácticas de Prevención del Desperdicio Alimentario y el Movimiento RAP.
Asimismo, gracias al Plan de Movilidad Sostenible hemos conseguido ser la empresa española líder en movilidad sostenible y con mayor número de vehículos certificados (2.447) en el programa ECOSTARS de la Comisión Europea con la calificación Cinco Estrellas.

En la presentación de su Informe hablaban de “liderar el cambio de paradigma” desde una posición de “gran empresa”, pero ¿qué le diría a las pymes y autónomos que tienen la inquietud para realizar acciones de RSE aunque argumentan que no tienen recursos ni tiempo?
Comprendemos las dificultades que afrontan las pymes a la hora de desarrollar estrategias de responsabilidad corporativa. Pero no es menos cierto que cada día damos más importancia al comportamiento ético, a la colaboración y al uso de valores responsables, tanto en nuestra actividad diaria como en la forma de hacer negocios.
Esta forma de trabajar se va extendiendo como una gota de aceite a todo tipo de empresas, grandes, medianas y pequeñas. Ya no son las empresas quienes lo demandan, sino la propia sociedad, los clientes y los consumidores. El ritmo de adaptación, los recursos o las barreras son variables, pero la tendencia general sigue un camino imparable. Hoy en día, aquellas compañías que quieran crecer, ganar competitividad y consolidarse como líderes de su sector en el nuevo escenario que se dibujando, tienen la oportunidad de diferenciarse gracias a una estrategia clara de responsabilidad corporativa.