“Nuestra RSC tiene unas raíces más profundas que la obra social y es igual de importante que el negocio”

Tatiana Suárez Cancelo, directora de RSC de Abanca

En junio de 2014 nacía Abanca, que cogía el testigo de las antiguas cajas gallegas, pero con una visión y estructura radicalmente distinta. No se trataba de una nueva marca más, sino de una entidad diferente. Y eso se trasladó a nivel interno, entre otras muchas cosas, con la creación del departamento de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Para conocer su evolución en estos dos primeros años de funcionamiento, hablamos con su responsable, Tatiana Suárez.

La labor social era un elemento importante en la forma de actuar de las cajas de ahorros, sin embargo Abanca se ha convertido en un banco que sigue prestando gran relevancia a su responsabilidad social. ¿Cómo se articula la política de RS en el core del negocio de la entidad para que sea un instrumento de transformación y no solo de filantropía y obra social?
La labor social era un elemento importante en las cajas, pero Abanca completó un programa de transformación del que nació una entidad financiera renovada, es decir, no es una nueva marca, sino un nuevo banco. Quizá un banco con alma de caja, pero un proyecto que nada tiene que ver con lo anterior. La transformación ha sido muy profunda. Lo que hacemos ahora en el departamento de RSC no es solamente obra social, sino que el hecho de que nazca un área de este tipo ubicada al más alto nivel dentro de la estructura organizativa de la compañía ya es un síntoma de su importancia para el negocio y funcionamiento de la entidad. RSC está al nivel del área de Riesgos, Finanzas, Tecnología, es decir, de todos los departamentos donde se articulan las grandes directrices del banco. Además, depende directamente del consejero delegado, lo cual es un gran dato. A diferencia de la obra social de antes, nuestra política de responsabilidad social tiene unas raíces más profundas, un plan estratégico, que incluye unos KPIs o indicadores a los que reportamos trimestralmente. Es decir, al mismo nivel que negocio. También existe un comité de RSC con una frecuencia mensual en el que están representadas otras áreas de la entidad.

Tatiana Sánchez, en su despacho

Tatiana Suárez, en su despacho

Vamos, que la RSE está viva dentro de la organización.
Exacto. Tanto a través de ese comité como de manera transversal. Nosotros trabajamos con todas las áreas. Un ejemplo muy claro: nuestros proveedores. Desde principios de 2016, como socios firmantes del Pacto Mundial, queremos que nuestros proveedores, dentro de las cláusulas de sus contratos, incluyan la Declaración de Principios y de los Derechos Fundamentales. Y también potenciamos los proveedores que son empresas de economía social, que tienen prioridad en las licitaciones que realizamos y en las que recabamos al menos ofertas de tres empresas distintas. En definitiva, lo que buscamos es posicionar la entidad como un referente social, es decir, nuestro principal objetivo es aportar a la sociedad.

Abanca tiene una cuota de mercado en depósitos del 41% y del 31% en créditos en Galicia, lo cual supone una gran responsabilidad. ¿Qué les está demandando ahora la sociedad gallega en materia de RS? ¿Y las empresas?
A nivel genérico, nos demandan seguridad en los productos, calidad en el servicio y una buena oferta. A nivel más específico, diferenciando por grupos de interés, se nos pide rendición de cuentas y transparencia. Dentro de lo que es el análisis de materialidad de la entidad, la parte de buen gobierno es muy relevante. Y también estar cerca de colectivos desfavorecidos, los más sensibles, así como el apoyo de iniciativas de emprendimiento.

Relacionado con lo anterior, ¿se percibe en Abanca una mayor concienciación de los clientes en materia económica y de RS? ¿Algún ejemplo?
Sí, reclaman que en nuestras decisiones tengamos en cuenta factores de sostenibilidad y proximidad. En casos concretos, nos hemos encontrado con emprendedores, sobre todo gallegos, que han querido trabajar con nosotros porque teníamos un departamento de RS.

Al contrario de lo que se pueda pensar, la responsabilidad social es uno de los aspectos que más valoran los pequeños emprendedores

¿Esa sensibilidad por las medidas de responsabilidad social es mayor en las grandes que en las pequeñas empresas?
No, se produce a todos los niveles. De hecho, la responsabilidad social es de los aspectos que más valoran los pequeños emprendedores. De hecho, en dos foros de emprendimiento recientes, conocimos empresas locales con proyectos muy apetecibles en su dimensión social. Con todo, aún hay un gran desconocimiento de la responsabilidad social, pero cuando las empresas descubren que buscamos sinergias positivas y que acercamos la financiación al modelo de emprendedor, ahí su perspectiva cambia.

¿Se considera Abanca un banco ético? ¿Por qué?
Sí, lo es. Primero, porque Abanca implementa un nuevo modelo de gobierno corporativo que recoge los más altos estándares internacionales y que sirve como base de su cumplimiento como entidad financiera sostenible. A pesar de no ser una entidad cotizada, cumple con el 80% de los principios recogidos en el Código de buen gobierno de las sociedades cotizadas de la CNMV. Y, entre sus objetivos prioritarios, busca cumplir la totalidad a corto plazo. Además, cuando nace el área de RSC, nosotros de manera interna implementamos un código ético para todos los empleados de la entidad. Aquí trabajamos con dinero de los demás, de nuestros clientes, por lo que les gustará saber que la entidad tiene un código ético que la hace muchísimo más transparente. Nuestra ética también nos lleva a no aceptar regalos con un importe elevado que buscan obtener un trato de favor.

De las medidas de RS que aplica la entidad, ¿cuáles son los principales objetivos a medio plazo y su progreso actual?
La misión principal consiste en posicionar la entidad como un referente en comportamiento socialmente responsable, al menos en Galicia, que es nuestro territorio core, y satisfacer los requerimientos asociados a la financiación alternativa con criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo). Pero tenemos otras líneas, entre las que me gusta destacar el programa de educación financiera, que comenzó en octubre de 2015. Consideramos que, como banco, estamos obligados a ponerlo a disposición de la sociedad. Es un programa en el que se trabajan unos contenidos totalmente transparentes y con el que no queremos vender marca ni producto, sino que la sociedad, diferenciada por distintos colectivos, acceda a información de prácticas responsables para que ellos, a su vez, tomen decisiones informadas. Nos dirigimos a niños, a estudiantes de 3ª y 4ª de la ESO y a personas mayores con programas y actividades adaptadas. En el caso de este último público, el programa tiene una dimensión de casi 13.000 personas para este año, lo cual ya es un porcentaje de la sociedad relevante. En Galicia, no hay otro banco que tenga nuestra dimensión de educación financiera pero, dada nuestra cuota de mercado, entendimos que era una responsabilidad que había que asumir. Luego hay otro programa en marcha dirigido a estudiantes universitarios en relación con el emprendimiento, pero se pondrá en marcha en 2017.

Estamos ante un consumidor que será fiel a aquellos bancos que, a través de su big data o social banking, sean capaces de anticipar sus necesidades y darles acceso a los productos financieros más convenientes

Abanca también ha puesto en marcha su programa de voluntariado corporativo. ¿Cuál es su evolución?
Uno de nuestros grupos de interés son los propios trabajadores del banco. El año pasado no había voluntarios, no existía esa cultura, pero este año ya hay inscritas casi 400 personas, que se ofrecen en su tiempo libre y fines de semana. Nuestros empleados trabajan mucho entre semana, por lo que su tiempo libre tiene mucho valor. Entre las iniciativas que llevamos a cabo, sobresale la acción medioambiental, como la reforestación o la limpieza de especies invasoras no autóctonas en lugares de gran valor paisajístico y natural como las Islas Cíes. El programa de educación financiera que antes comentaba también es posible gracias a voluntarios jubilados de la entidad. Por último, desarrollamos actuaciones dirigidas a colectivos sensibles y vulnerables, destacando las campañas de navidad y las recogidas de alimentos.

¿Cómo pueden competir bancos del tamaño e infraestructura de Abanca con nuevos modelos de negocio financieros con menores costes sin perder su función social?
La segmentación del cliente por su capacidad adquisitiva es cada vez menos útil y cobra más sentido la segmentación por su comportamiento. Estamos ante un consumidor que será fiel a aquellos bancos que, a través de su big data o social banking, sean capaces de anticipar sus necesidades y darles acceso a los productos financieros más convenientes para el cliente. En este sentido, Abanca está al nivel tecnológico de las entidades más reconocidas del mercado. De hecho, Abanca es la primera entidad financiera que trabajó en una aplicación bancaria electrónica para personas invidentes. Destaco esta app por dos cosas: porque no la tiene otro banco y porque está directamente relacionada con el ámbito de la RSC.

¿Supone el tamaño del banco un obstáculo para estar más próximo de sus clientes? ¿Está reñido el aumento de activos con poner un mayor foco en las personas? En definitiva, ¿cómo afronta Abanca el reto de la escalabilidad con su faceta social?
El modelo de gestión personalizada en Abanca se complementa con un sistema de distribución multicanal innovador. Y ahí estamos en constante apuesta por la inversión tecnológica. Abanca cuenta con una de las plataformas de distribución multicanal más evolucionada del sector y eso le permite una prestación de global de servicios y sin limitaciones, porque no las tiene ni horarias ni de barreras de acceso. En este sentido, una de nuestras fortalezas es ser un banco digital con más de 700 oficinas. En los últimos meses también hemos puesto en funcionamiento unidades especializadas, entre las que destacan Abanca Agro, Abanca Mar, Banca Personal y Banca Privada. Se ha segmentado muchísimo para llegar de forma más satisfactoria a nuestros clientes y el reto es continuar en esta senda. Y es que, cuanto más fuerte sea el banco y más cercano esté a sus grupos de interés, mejor será su faceta social. Cada grupo de interés tiene sus propios intereses, por lo que si queremos posicionarnos como un referente, debemos ganar nuestra reputación en cada grupo de interés. El reto de la escalabilidad existe y, aunque nos queda mucho por camino por recorrer, somos positivos en relación con nuestra faceta social.