Una dosis de responsabilidad social para la humanización de la asistencia sanitaria

“Humanizar la asistencia significa hacerla digna del ser humano y coherente, por tanto, con los valores que él siente como peculiares e inalienables”. Así define más de un autor el concepto de humanización en el contexto sanitario, ese abordaje integral de la persona rezagado, en ocasiones, entre las asignaturas pendientes del sistema hospitalario. Se trata de un reto tan actual como necesario, puesto sobre la mesa durante la jornada de responsabilidad social en el ámbito sanitario Una visión humanista en la prestación de servicios sanitarios, celebrada a finales de septiembre en el Hospital Clínico de Santiago de Compostela.

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Con el objetivo de “establecer un marco de conocimiento, desarrollo e impulso del concepto de la responsabilidad social en el ámbito sanitario”, el programa organizado por la Gerencia de Gestión Integrada de Santiago de Compostela del Servicio Galego de Saúde (Sergas) contó con debates, paneles de experiencias e ideas de innovación que dieron paso a la presentación del Plan de Responsabilidad Social para la Humanización de la Asistencia Sanitaria, un proyecto realizado en el marco de la quinta edición del Curso de Especialización en Responsabilidad e Innovación Social (CERIS) de la Cátedra Inditex-UDC de RS.

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Iriana Gil Paz, en el centro, durante la jornada celebrada en Santiago de Compostela. | Ana Rodríguez

El diálogo entre los grupos de interés, la empatía y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores son algunos de los pasos que, según Iriana Gil Paz, abogada especializada en Derecho Civil y una de las autoras del proyecto, han de darse para evitar que muchas entidades hospitalarias sigan “creyendo que humanizar significa pintar las paredes del área infantil o sustituir las sillas de madera por sofás”. Convencida de que los responsables de los centros hospitalarios entienden que la responsabilidad social no es algo opcional, “sino que es algo necesario y una realidad a la que deben adaptarse”, Iriana, que en la actualidad trabaja como asistente legal en Londres, habla de la importancia de “saber gestionar las emociones”. Una competencia en la que, subraya, es fundamental la labor de los mandos intermedios: “sabiendo gestionar situaciones dramáticas, de estrés elevado o de cansancio acumulado por las que pasan los profesionales que tienen a su cargo y que repercuten en los pacientes y sus familias”, explica.

En este sentido, defensora de lo importante de las emociones “más allá de las mentes brillantes”, esta alumna de la promoción 2016 de la Cátedra Inditex-UDC tiene claro por dónde ha de ir la responsabilidad social en el ámbito sanitario: “Nos enfrentamos a situaciones dramáticas en las que incluso pueden decirnos que vamos a morir, o momentos inmensamente felices como acabar de ser padre o madre. Para nosotros en ese momento no existe nada más importante en el mundo y necesitamos que el personal, que directamente forma parte de esta experiencia vital, pueda estar a la altura”.

Plan de acción: recomendaciones
Durante la elaboración de su Plan de Responsabilidad Social, los alumnos descubrieron buenas prácticas como la implantación de una escuela infantil en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) -que brinda “algo de normalidad”, apunta Iriana, a lo atípico de las largas estancias hospitalarias en edades tempranas- al tiempo que, gracias al diálogo con los grupos de interés, llegaron a la conclusión de que, para poder hablar de humanización de la asistencia, primero ha de abrirse la institución sanitaria a la sociedad, generar valores compartidos entre los profesionales y fomentar la autonomía y participación del paciente en el tratamiento, además de mejorar su comodidad e intimidad familiar.