“Muchos inversores de impacto social nos estaban esperando”

José Moncada, director general y fundador de la Bolsa Social

 

La economía social tiene cada vez más hueco en el mundo empresarial. De hecho, en España hay más de 30.000 entidades de economía social. Solo la economía verde, por ejemplo, engloba a 61.000 empresas y representa el 2,4% del PIB. Los tentáculos de la economía de impacto social se están extiendo por Europa y a España van llegando poco a poco, por eso en 2014 se creó la Bolsa Social, una empresa que quiere poner en contacto empresas e inversores interesados en crear riqueza de una forma más sostenible y centrada en las personas. Uno de los impulsores de ese cambio de mentalidad es José Moncada.

JoseMoncada

José Moncada, director general y fundador de la Bolsa Social. /LBS

¿Cómo surge la Bolsa Social?
La Bolsa Social surge a través de mi experiencia anterior en la Autoridad Europea de Mercados y Valores (homólogo europeo de la CNMV española), donde entré en contacto con proyectos de emprendimiento social. Me atrajo mucho el modelo de empresas que impulsan proyectos con una rentabilidad integral, tanto económica como social y sostenible. Fue en 2014 cuando consideré que sería interesante crear una plataforma o mercado virtual para que los emprendedores pudieran tener acceso a inversores de impacto social. Dejé mi trabajo en la Autoridad y, junto con profesionales de distintos ámbitos, puse en marcha la Bolsa Social, que también tiene como objetivo difundir la cultura de impacto social.

¿Se inspiró en referentes de otros países? ¿Cuáles?
Somos una plataforma de equity crowdfunding, que abundan en todo el mundo, pero que no se centran en la inversión de impacto social. Existen otros referentes como Ethex en Reino Unido o 1001pact en Francia y nosotros queremos convertirnos en el mercado de referencia de las finanzas éticas y de impacto social, al menos en España. Se trata de adaptar el concepto de equity crowdfunding a la inversión social.

¿Qué expectativas, miedos, trabas o esperanzas hubo cuando se presentó este proyecto?
La verdad es que tuvimos suerte desde el principio, ya que contamos con el apoyo de tres importantes partners. Uno de ellos es Triodos Bank, entidad referente en la banca ética europea, con el que mantenemos un acuerdo operativo. Contamos también con Analistas Financieros Internacionales (AFI), que nos ayudan en los procesos de selección de empresas, y con el despacho Goméz Acebo y Pombo, que se dedica a un posterior análisis muy riguroso de la situación y viabilidad financiera de cada proyecto. También es cierto que hablamos con otras entidades que no respaldaron finalmente el proyecto.

Queremos convertir la Bolsa Social en el mercado de referencia de las finanzas éticas y de impacto social

¿Cuáles son las expectativas y demandas de los inversores? ¿Hay más instituciones o particulares? ¿Están muy interesados en la Bolsa Social?
Constatamos un importante cambio de mentalidad. Hay cada vez más inversores que quieren apostar por empresas con valor social, quieren que se incluya la ética en las tomas de decisión. Hemos comprobado que muchos inversores nos estaban esperando. La mayoría son particulares, aunque también hay institucionales. En general son inversores que saben dónde se meten. Saben que hay riesgo, pero también una gran posibilidad de rentabilidad.

Hasta ahora (desde octubre de 2015) ya se han cerrado con éxito la financiación de dos proyectos por un valor conjunto de medio millón de euros y en su web ya está publicado uno nuevo que se lanzará en breve. ¿Cuál es la experiencia de lo conseguido hasta el momento?
Los proyectos que publicamos son los que superan nuestro proceso de selección, que es muy exhaustivo y riguroso y pasa por varios filtros. Además, nuestra actividad está avalada por el regulador, ya que somos la primera plataforma de financiación participativa autorizada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). La Bolsa Social es interesante para las empresas porque no solo hacen una ampliación de capital, sino que también es útil para crear una comunidad de socios e inversores, que van a ser los primeros embajadores y prescriptores de la marca. Además, la campaña de crowdfunding es una estrategia de marketing en sí misma, otra ventaja respecto de los procesos de financiación convencional. Ya hemos cerrado la financiación de Utopic_US y Nostoc Biotech, proyectos en los que han participado unos 50 y 80 inversores, respectivamente. Por ejemplo, en el caso de la segunda empresa, la promoción de sus inversores le está ayudando a buscar distribuidores en otras partes de España.

Las empresas no solo buscan ampliar capital, sino también una estrategia de marketing y crear una comunidad de socios e inversores, que serán los primeros embajadores de su marca

¿Hay más proyectos para los próximos meses? ¿Cuáles y cuántos?
Ahora estamos analizando otros proyectos y alguno se lanzará en septiembre. En nuestra plataforma ya tenemos en fase de precampaña la financiación de Whatscine, una empresa que permite a las personas con discapacidad visual o auditiva disfrutar de la experiencia del cine y la televisión, un negocio con gran potencial y que está cerrando acuerdos con compañías importantes. Respecto del número de próximos proyectos, no me atrevo a dar una cifra exacta porque nuestro proceso de selección va poco a poco.

¿Qué ingresos obtiene la Bolsa Social para financiar su actividad?
Para iniciar la Bolsa Social nos hemos financiado con las aportaciones realizadas por los impulsores del proyecto y nuestros ingresos proceden de las comisiones que cobramos por el éxito de los proyectos lanzados, y que se concreta en un 5,5% de la cantidad recaudada de los inversores.

Según los datos facilitados por Eurosif en su último informe, el negocio de la inversión de impacto en España es de unos 87 millones de euros, pero aún está muy lejos de los Países Bajos (con casi 9.000 millones) y Suiza (más de 4.000 millones). ¿Cuál es el potencial de crecimiento en el mercado español?
En España hay mucho por hacer. El mercado está en fase inicial en lo que respecta a las inversiones de impacto y no será por la cantidad de empresas sociales en las que se puede invertir. Cada vez hay más empresas sociales, más interés por parte de las escuelas de negocios y más aceleradoras que están desarrollando una labor extraordinaria, como son Ashoka, Ship2B o UnLtd Spain, entre otras. El potencial es importante.

Nuestro modelo de financiación se basa en percibir un 5,5% de cada ampliación de capital que se cierra con éxito

¿Qué relevancia tiene la banca ética en el mercado del impacto social?
La banca ética es fundamental y es el reflejo de ese cambio de mentalidad que comentaba antes. La gente quiere saber en dónde están depositando sus ahorros o si se usan para financiar guerras. La banca ética es transparente, como es el caso de nuestro aliado Triodos Bank. Cada vez hay más gente concienciada sobre el destino de sus ahorros.

Durante los cinco años posteriores a la ampliación de capital, la Bolsa Social exige a las empresas la presentación periódica de informes de resultados. ¿Qué pasa después?
Desde la Bolsa Social exigimos que la presentación de los informes financieros de la empresa se remiten durante al menos los cinco años posteriores al cierre de la ampliación, pero eso no exime de su remisión una vez concluido ese periodo de tiempo, lo cual consideramos necesario como ejercicio de transparencia y confianza en el proyecto.