La responsabilidad social como motor de negocio de la banca: 9 casos de éxito

Todos los bancos tienen una responsabilidad social. Absolutamente todos. Y su función en el sistema, no solo financiero, es muy importante. Cuando se produjo la reestructuración financiera en España que llevó a la desaparición de la inmensa mayoría de las cajas de ahorros (que antes de la crisis copaban más de la mitad del negocio del sector bancario), el Gobierno central y autonómicos insistían en una idea cada vez que tenían que justificar una fusión, absorción o intervención de una entidad: era necesario para no perjudicar al conjunto de la economía. Esa afirmación es cierta y también se utilizó en el resto de economías, como Reino Unido y Estados Unidos.

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Sin embargo, la función principal de los bancos es ganar dinero cumpliendo, de forma indirecta, esa responsabilidad social que se materializa a través de la financiación de hogares y empresas. Sus actividades con fines sociales y sin ánimo de lucro se ciñen a su parte de obra social o de sus respectivas fundaciones. Es una política de responsabilidad social limitada, casi apegada a una estrategia de marketing.

Ahora bien, cada vez hay más usuarios que demandan nuevos modelos de negocio bancario, que equilibren la búsqueda de beneficio económico a corto plazo con una amplia función social a medio y largo plazo que mejore el bienestar de sus clientes y su entorno. Y expertos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Estados Unidos han identificado 9 casos de banca ética que prueban que se puede ganar dinero teniendo la responsabilidad social como el ‘core’ o núcleo de sus actuaciones, es decir, que no es algo secundario. Muchos de ellos forman parte de la Global Alliance for Banking on Values (Alianza Global de Bancos con Valores).

Xac Bank (Mongolia)

Se creó en 2001 en Mongolia y, desde entonces, ha experimentado un rápido crecimiento proporcionando servicios financieros básicos y accesibles a los ciudadanos más marginados del país, sobre todo a aquellos que viven en los gers, las típicas tiendas de campaña de pueblos nómadas que no tienen calefacción en invierno, lo cual compromete drásticamente la supervivencia de sus inquilinos. La entidad ha constituido un programa de “eco-banking” que, mediante la creación de una red de centros en los suburbios de la capital, Ulan Bator, ofrece micro préstamos a la adquisición de productos de eficiencia energética asequibles para familias de bajos ingresos.

Bank Australia (Australia)

La conciencia social de un banco también se mide a través de su responsabilidad medioambiental. Por eso, Bank Australia, que gestiona unos activos de 3.200 millones de dólares, ha creado una reserva natural para compensar el impacto climático derivado de la construcción de nuevas viviendas y la compra de vehículos que financia con sus préstamos. Y sus clientes se convierten en los dueños de esa reserva. Actualmente, el banco posee 1.000 hectáreas de terreno que ha compensado la emisión de 57.800 toneladas de CO2, el equivalente a sacar de las carreteras 14.450 vehículos durante todo un año. Además, los terrenos que adquiere esta entidad financiera son, generalmente, improductivos para la agricultura, de modo que pueden ser poblados por árboles y así dan salida, al mismo tiempo, a aquellos propietarios agrícolas que necesitan liquidez a cambio de sus fincas menos fértiles.

Southern Bancorp (Estados Unidos)

La región del delta del Mississippi en Estados Unidos espantó a muchos bancos que huyeron del estancamiento y la pobreza creciente de esta zona, que una vez fue una de las más prósperas del país debido a su enorme riqueza agrícola. Muchos marcharon, excepto el Southern Bancorp, que ofrece una amplia variedad de servicios en estrecha colaboración con el Southern Bancorp Community Partners, una institución de desarrollo financiero comunitario sin ánimo de lucro. Sus medidas buscan la revitalización de la región del Delta de una forma sostenible, entre las que destacan servicios de empleo, procesos de planificación estratégica para transformar la comunidad, préstamos no tradicionales para impulsar empresas que generen riqueza en la zona, cuentas de ahorro pensadas para personas de bajos ingresos y un largo etcétera. El banco también ha salvado de la quiebra a empresas a través de la compra de su plantilla al completo, lo cual ha garantizado cientos de empleos en la región.

Brac Bank: bKash Mobile Money (Bangladesh)

BRAC, con sede en Bangladesh, es la mayor ONG del mundo.  Opera en 14 países, emplea a 100.000 persoas y alcanza a 126 millones de clientes. Con el objetivo de construir una extensa red de microfinanzas, fundó Brac Bank para ayudar a emprendedores excluidos del sistema financiero con créditos a un coste más efectivo. Ahora también ha dado el salto al móvil con bKash, llegando de una forma accesible e intuitiva a los “missing middle”, es decir, préstamos para negocios que son demasiado grandes para las microfinanzas y demasiado pequeños para los complejos bancos convencionales.

Banca Etica (Italia)

Con 3.000 millones de euros en activos, esta entidad italiana es uno de los mayores ejemplos mundiales de banca responsable y que actualmente también cuenta con presencia en España a través de Fiare Banca Ética. Este banco cooperativo fue pionero en el crowdfunding, ya que se creó con las aportaciones de 10.000 personas (con una media de 500 euros cada una). También es vanguardista con una de sus políticas más poderosas: las evaluaciones medioambientales y de sostenibilidad que realizan sus más de 220 voluntarios. Cada vez que la entidad recibe una petición de préstamo, analiza en detalle al solicitante, incluyendo entrevistas personales, para medir el impacto que sus actividades tienen y tendrán en el entorno.

SAC Apoyo Integral (El Salvador)

A pesar de las grandes dificultades económicas de El Salvador, este banco se ha convertido en una de las instituciones de microfinanzas de más rápido crecimiento en América central, con una cartera de créditos de 70 millones de dólares. A diferencia de otras entidades, su objetivo principal no es la búsqueda de lucro, sino la mejora del bienestar de sus clientes y sus comunidades. Por ello, tienen en cuenta otros factores, como la educación, sanidad y condiciones de vida. Además de los servicios financieros, Integral ofrece programas como asistencia técnica para la mejora de los hogares, micro seguros de vida y salud y educación financiera y medioambiental gratuitas.

Vancity (Canadá)

Este banco cooperativo canadiense (de Vancouver) es uno de los veteranos de la banca ética. Cuenta con 20.000 millones de dólares en activos y su propiedad pertenece a sus 519.000 clientes, que pueden elegir directamente a su equipo directivo. Es una entidad que se caracteriza por invertir en proyectos locales y ofrecer servicios financieros que piensan más en las condiciones económicas del cliente y su bienestar que en el beneficio económico estricto que guía a la banca convencional. Por eso creó los créditos rápidos y justos durante la crisis financiera de 2008, con unas condiciones más ventajosas que el resto de entidades y un plazo de devolución mucho mayor. La responsabilidad social empapa cada una de sus actuaciones y puedes informarte más aquí.

Crédit Coopératif (Francia)

Es probablemente el mayor banco cooperativo y basado en valores del mundo, así como el mayor miembro de la Global Alliance for Banking on Values, con unos activos superiores a los 25.000 millones de euros. La entidad es propiedad de sus clientes, muchos de ellos empresas cooperativas. En Francia, es conocido como el banco de la economía social y solidaria, un sector que tiene márgenes financieros más estrechos que no interesan a otros bancos. Crédito Coopératif también es la única entidad en usar la ley Dailly, que permite a compañías culturales obtener un adelanto del banco por un valor equivalente a la subvención concedida por el gobierno para una determinada iniciativa, evitando de esta forma problemas de caja o de mantenimiento de la actividad.

Triodos Bank (Países Bajos)

Es uno de los bancos éticos más famosos del mundo y quizás el más conocido en Europa. España aporta más de un tercio de todos sus clientes (que superan el medio millón) y cuenta con activos de más de 10.000 millones de euros. Fue la primera entidad en apostar por la energía renovable cuando era un riesgo para los demás bancos y también financió proyectos de renovables en Chernóbil tras el desastre de la planta nuclear. Su actividad financiera está marcada por su conciencia medioambiental, que determina todos los proyectos en los que participa, así como las iniciativas sociales y culturales. Triodos tiene una política de transparencia con sus inversiones, que se pueden ver a través de su web.